Cine y psiquiatría están muy relacionados. Y es que los directores de cine, con sus películas, intentan modificar las emociones y llegar al interior de la mente de los espectadores, a través de la música, las escenas, los colores, el enfoque…
Cine y psiquiatría, una relación intensa
Desde que nació el cine, que se llamó en un principio “fábrica de sueños”, fueron muchos los psiquiatras que se sintieron interesados por lo que sucedía en la gran pantalla, intentando comprender el por qué de la fascinación que el séptimo arte ejercía en los espectadores. Los psiquiatras no tardaron en ver que en el cine se utilizaban recursos como el juego de luces, la música, las sombras e incluso una serie de símbolos muy relacionados con el mundo de la psiquiatría y el psicoanálisis.
El maestro del juego psicológico, Alfred Hitchcock
En la historia del cine hay muchas películas con fuerte carga psicológica, pero es imposible hablar de cine y psiquiatría sin nombrar a Alfred Hitchcock, que fue un auténtico genio y todo un maestro del suspense, capaz de jugar con las emociones de los espectadores y crear sensaciones en ellos desde la pantalla del cine. Para ello, fue capaz de utilizar sus fobias para crear sus películas, jugando con las emociones en los propios rodajes, desde los que el miedo, la angustia y las emociones de los protagonistas era capaces de llegar hasta los espectadores que estaban sentados en la butaca del cine. Los pájaros o Psicosis son solo algunos ejemplos de sus películas, que han servido de modelo a muchos directores de películas durante muchos años.
La psiquiatría, protagonista de grandes películas
Son muchas las películas en las que personajes con problemas psiquiátricos se convierten en protagonistas, dando especial relevancia a los estados mentales del personaje. Películas como Las tres caras de Eva, de 1957, giran en torno a un trauma de la infancia y a una protagonista con personalidad múltiple. Por otro lado, el manicomio es también escenario de películas como Alguien voló sobre el nido del cuco, todo un clásico del cine que maneja a la perfección el mundo de las emociones, y la sensación de asfixia del mundo del manicomio. Capital Newman, una película que habla de un psiquiatra que se dedica a recuperar soldados para integrarlos en la sociedad después de las duras experiencias de la guerra, es otro de los grandes hitos relacionados con la psiquiatría en el cine. Las películas de Woody Allen, como Annie Hall o Hannah y sus hermanas tratan la figura del psiquiatra con una ironía muy personal. De hecho, todas las películas de Woody Allen están impregnadas de esa especie de neurosis que forma parte de la personalidad del director. El silencio de los corderos es otra interesante película en la que la introspección psicológica en la mente del asesino caníbal Hannibal Lecter es realmente magistral, mezclándose con una interesante trama policíaca. Sin duda, está claro que el cine encuentra en la psiquiatría un interesante universo del que obtener temas y tramas, y la psiquiatría obtiene del cine todo un universo por explorar.
Foto: S Hagebusch – Fotolia
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