La psicología deportiva es una disciplina científica que abarca distintas áreas. Básicamente, trata la actividad física no competitiva, el deporte infantil, el deporte de competición y el deporte de alta competición, ocupándose de los aspectos psicológicos que influyen en el funcionamiento no sólo de los deportistas (de cualquier edad) sino también de los entrenadores, los directivos, los árbitros, los padres de los deportistas e incluso los espectadores.
Una técnica llegada del este
Las primeras aproximaciones en el estudio de la psicología deportiva, según los expertos, se realizaron en 1868 en el laboratorio del alemán Wilhelm Wundt en Leipzig, dónde se realizaron investigaciones sobre el tiempo de reacción de los atletas. En los años posteriores se realizaron diversos estudios relacionados con otros ámbitos de la psicología aunque la primera investigación sobre dicha especialidad se le atribuye al estadounidense Norman Triplett que comprobó cómo los ciclistas podían aumentar su rendimiento si se les apoyaba con conceptos competitivos. Las técnicas psicológicas dedicadas al deporte en exclusiva se desarrollaron posteriormente en la Europa del Este. En 1930 se creó el Instituto Central de Investigación Científica para el Estudio de la Educación Física en Moscú, dirigido por Peter Rudik, pionero en la especialidad, dónde se incurre en tres temas: las motivaciones e intereses de los deportistas; la cuestión del poder mental de los mismos, estudiando variables como el valor, la determinación, la tenacidad, la resistencia y la disciplina; y los nervios de los atletas antes de competir. Esas observaciones fueron la base del desarrollo de esta rama de la psicología en el resto de Europa y, sobre todo, Estados Unidos a partir de los años setenta.
No sólo competir, entrenar y vivir
La preparación psicológica de los deportistas hoy en día trata, se basa en aplicar técnicas específicas para conseguir que éstos logren un determinado estado mental y tengan una conducta relevante para su rendimiento. Este tipo de entrenamiento prepara la manipulación de variables como la motivación, la confianza en uno mismo o la concentración separando el trabajo en tres grandes áreas: el entrenamiento, en la que se pretende aumentar las posibilidades de rendimiento de los atletas desde el inicio, ayudando a alcanzar una puesta a punto óptima; el área de la competición, en la que se busca que los deportistas puedan utilizar todas las habilidades preparadas para dominar su trabajo en los momentos clave; y el área de apoyo a ambos en la que se incluyen conceptos que engloban tanto a la preparación como a la competición, conceptos como la comunicación interpersonal, el funcionamiento del deportista en grupo, la prevención y rehabilitación de lesiones, y el balance psicológico justo. Así pues, los éxitos deportivos deben ser el máximo objetivo del trabajo psicológico en este ramo aunque, para ello, es necesario enfocar al atleta a una manera de solventar sus problemas personales de forma saludable, sobre todo, aquellos que pueden ser producidos por la propia exigencia deportiva.
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