La infancia es la etapa más importante de la vida, los primeros años de la existencia de un niño son cruciales y por ello se debe estar atento a su comportamiento y sus relaciones con los demás.
Es fundamental abordar el problema a tiempo
Los padres desde el mismo instante del nacimiento del niño se preocupan por su alimentación, por su ropa, por su higiene. Ante cualquier dolencia física se dirigen rápidamente a un médico especialista para que trate esta. Pero ¿Qué ocurre si ven algo extraño en su comportamiento? Normalmente no se hace nada, se cree que son cosas sin ninguna importancia y que con el tiempo pasarán. También está el componente del amor que hace que no se vea lo que en muchas ocasiones es evidente. Una buena salud física ha de ir acompañada de una buena salud mental y si eso no sucede el niño tendrá serios problemas en el futuro, que no tratados a tiempo pueden ser motivo de grandes sufrimientos para la familia y claro está para él. Graham Green decía que su infancia era el saldo de su vida, por lo cual se piensa que efectivamente la infancia pesa mucho en el posterior desarrollo de la personalidad de un ser humano. En este sentido hay que considerar muy seriamente el binomio salud física-salud mental, lo que los antiguos decían mente sana in corpore sano, si bien en el caso físico está plenamente aceptado acudir a un médico o especialista ante cualquier dolencia o enfermedad no lo es tanto acudir a un especialista del alma ya que existen muchos perjuicios sociales sobre el tema, que es preciso erradicar.
La enfermedad psíquica en la infancia puede afectar al desarrollo físico
Ello puede ocasionar problemas de psicomotricidad, lenguaje, y de relación con los demás. También hay que destacar la poca importancia que dan los sistemas públicos de salud a las enfermedades mentales, la escased de medios disponibles y de profesionales preparados, lo que hace en muchos casos que la enfermedad no pueda ser atendida correctamente y en profundidad. En la mayoría de las ocasiones hay que acudir a especialistas privados que proponen tratamientos a medio o largo plazo a base de terapias individuales y colectivas de gran coste para el paciente y eso también es una causa para no tratar la dolencia.Los problemas de salud mental son difíciles de identificar y por ello es importante estar atento a las manifestaciones de enojo, miedo, tristeza, ansiedad, disfunciones en el control de esfínteres, transtornos de sueño, dificultades para el aprendizaje. El hecho de que la mente no sea algo muy estudiado, al ser un terreno complejo para acotar, hace que el especialista que lo trata tenga serias dificultades a la hora de diagnosticar al paciente, pues se mueve en aguas movedizas; así según los casos se habla de transtorno bipolar, disfunción en la conducta, borderline y otros términos de difícil comprensión para la persona de a pie.En resumen para evitar problemas mayores sería deseable ponerse en manos de un buen especialista, confiar plenamente en él y en su terapia que ha de ir siempre acompañada de una medicación correcta. Los problemas mentales en los niños en la mayoría de las ocasiones pueden ser solventados si se tratan a tiempo y se tiene la constancia necesaria para solucionarlos.
Foto: Benjamin Thorn – Fotolia
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