Un toque de vida
Autor: Manuel Lecha
Hay mujeres,
de toda edad,
(aunque es joven la mujer en quien ahora pienso),
que al mirar y sonreír te atrapan el corazón.
Creo
que una de las cosas más sabrosas de la existencia
es sentir en el corazón la mano de una mujer,
disfrutar del paisaje de su cara
i oírla reír ¡.
Tengo por cierto
que la risa de las mujeres es una de las mejores músicas del mundo.
Sus rostros,
el paisaje origen de todos los paisajes.
Y cuando nos enojamos con la existencia,
juntas: la sonrisa y la mirada hacen que hagamos, de nuevo, las paces con la Vida.
Hoy, sin ir más lejos,
viernes,
la señora que servía la comida,
la camarera
reía.
Una risa fresca, serena, distendida.
Ayer, justamente,
jueves,
en la consulta del médico,
un niño pequeño, que se iniciaba en caminar, se quedó mirándome,
así como miran los niños pequeños: de frente y sosteniendo la mirada.
Y yo me encontré con la sonrisa en los labios.
Será, me digo, el toque de la Vida. Otras veces toca... y toca para sufrir.
Bienvenidos sean todos los toques...ya que si vienen, es porque debe ser preciso que vengan.
Manuel Llecha Masot,
Abril de 2006
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