Los sueños en la vida, la enfermedad y la muerte

Autor: Enrique Galán Santamaría
Fecha publicación: 09.04.2006

Javier Castillo, . Biblioteca Nueva Ed. Madrid, 2005.
260 páginas. 18 €

Psicología analítica en acción

Los sueños son claro signo de una vida psíquica inconsciente, razón por la cual Freud escribió su célebre libro, inaugurando la psicoterapia actual y esa incierta ciencia de lo inconsciente que conocemos como psicología profunda. Material indiscutible tanto para la clínica como para la teoría, la investigación actual sobre los sueños cubre el arco que va de la neurología a la mántica, sin que los centenares de estudiosos hayan conseguido establecer más que correspondencias y correlaciones de todo tipo sobre ese objeto evanescente que a pesar de su absoluta cotidianeidad sigue siendo fuente de misterio.

Javier Castillo no quiere con su libro desvelar ningún misterio ni presentar una teoría, sino familiarizar al lector con los datos históricos y conceptuales más relevantes que hacen al caso y organizar desde esa perspectiva una serie de observaciones que faciliten la comprensión del sentido que tiene la aparición del sueño en el momento vital del soñante. Tarea nada fácil y siempre afectada por esa incertidumbre que viene de los sueños, por recordar el célebre título de Caillois.

De forma didáctica, Castillo organiza su libro en tres partes, tituladas según el tipo de imaginación: teórica, onírica y activa. En los capítulos de la primera nos presenta ordenadamente una breve historia de los modos de interpretación onírica en Occidente, desde la Antigüedad a la actualidad, con paradas obligadas en el psicoanálisis y la psicología analítica. En la segunda parte nos presenta pruebas de la práctica de la interpretación tal como se contempla en un documento histórico, los Discursos sagrados de Arístides, y en el trabajo con los sueños propios y de sus pacientes, dedicando un capítulo específico al análisis de los sueños de una persona afectada de cáncer. La última parte del libro trata de la imaginación activa como vía para el diálogo con lo inconsciente. Concluye esta obra con unas notas sobre las formas del héroe y el poder del inframundo desde una perspectiva hillmaniana. En anexo, Castillo recoge en dos listados los conceptos teóricos y los referentes mitológicos que utiliza en su libro. Una bibliografía de 148 títulos anima al lector a seguir profundizando.

Esta mera descripción pretendidamente objetiva nada puede decir de la riqueza de este texto, que va más allá de apreciaciones e informaciones para acercarnos a la práctica de la psicología analítica con las imágenes oníricas y espontáneas. Veamos con mayor detalle cuál es el planteamiento del autor.

Javier Castillo, con un cuarto de siglo de trabajo a sus espaldas, comprende que "hay que evitar una visión literal y monolítica de las claves oníricas" y usar más bien una "lógica poética". Eso no quiere decir que no se deban conocer las diferentes perspectivas, aunque el autor opta por el planteamiento junguiano "porque su modelo interpretativo incluye aspectos básicos del resto de las corrientes de la psicología profunda". Castillo, con una tesis doctoral titulada Psicología analítica e integración, dedicada al establecimiento de concordancias entre el psicoanálisis, la psicología analítica y la vegetoterapia reichiana, se mueve con soltura entre los diversos modelos de atención a los sueños, no sólo aquellos que pertenecen a la psicología profunda, sino también los surgidos de la psicología humanista y de la neurología, en su estudio de los sueños concretos que diseca en estas páginas. Esta integración no es fruto de un afán sincrético, sino que la pide el propio material, en cuanto que, como señala explícitamente el autor, no existe un único mapa interpretativo dada la plasticidad de las imágenes, que exige distintas interpretaciones en cuyo marco el sueño puede arrojar algo de su sentido. Interpretaciones que ordena en tres tendencias principales: causal, existencial y finalista, según se subrayen la reducción, la compensación o la prospección en la comprensión de los sueños.

Siguiendo a Jung, Castillo entiende el sueño dentro del proceso de autorregulación psíquica llamado individuación. De ahí su metodología para estudiarlo. El sueño presenta una estructura dramática, expresada en un lenguaje metafórico y alegórico, y surge en un momento vital dado del soñante. Se parte pues de las asociaciones, investigadas en el nivel objetivo y subjetivo, que se amplifican para establecer, si es posible, el núcleo arquetípico del complejo. En cuanto a la dinámica del sueño, la tesis de la compensación permite atender a la relación entre consciencia e inconsciente y, con ello, al necesario equilibrio de la unilateralidad de la consciencia: "Frente a la rotundidad del pensamiento y el lenguaje del mundo consciente, la sutileza y relatividad del discurso del inconsciente aparece como un complemento ineludible".

Los sueños, con su espontaneidad, no son sino el primer paso, también históricamente, de experimentar lo inconsciente. Es sabido que Jung da otro más con su "imaginación activa", "una herramienta fundamental en el proceso de conocimiento de nuestra psique objetiva", como señala con pertinencia Castillo, "una práctica que nos aporta paulatinamente autonomía en nuestro trabajo personal". El autor no se queda ahí, sino que presenta una metodología para llevarla a cabo.

El rasgo característico del libro no es sin embargo la explicitación teórica sino la práctica de ese diálogo entre la consciencia y lo inconsciente del propio autor, sea para enfrentar la misma tarea de escribir este libro o entender su contratransferencia en la práctica profesional. Ese planteamiento da al libro un tono de cercanía no tanto a la vida privada de Javier Castillo o de sus pacientes, sino a la psique objetiva que él nos describe a partir de la materia prima del sueño o la visión, una materia sutil que exige "paciencia y lentitud". En su última página, el autor confiesa que con "este libro ha pretendido generar en los lectores la vocación de exploradores" del propio ámbito psíquico y nos brinda su propia "peregrinación".

Los estudios de psicología analítica escritos en nuestro país son tan escasos que no llegan a la docena. Generalmente consisten en una presentación más o menos lograda de la obra de Jung y, últimamente, de la de J. Hillman. El libro de Castillo se diferencia precisamente en que atiende al material concreto de lo inconsciente y sólo dedica a presentar la obra y vida de Jung un capítulo, centrado además en la concepción junguiana de los sueños. Por eso, estoy de acuerdo con el introductor de este libro, F. Santolaya, actual Decano del Colegio Oficial de Psicólogos, cuando dice de él que "está llamado a convertirse en una importante referencia en su campo".

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