Un caso de envidia en la panadería
Autor: coordinación - web
DE LO QUE LE OCURRE A UN SER HUMANO QUE SE COLOCA DETRÁS DE UN DIVAN O EL PSICOANALISIS COMO OFICIO DE ALTO RIESGO
Cuando miramos un espejo pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando un círculo de reflejos sin fin. Pero a veces el escritor tiene que destrozar el espejo - porque es en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros. Harold Pinter.
En agradecimiento a M.R., y a muchos otros pacientes, que, llevándome a los límites más angustiantes de mi misma, me enseñan tanto cada día sobre los misteriosos fenómenos de la Psique.
Este es un oficio que está ausente de orden sistemático. Vivimos con aparente naturalidad un torbellino draconiano, que se convierte en tornado...con un centro que ignoramos y que nos arrastra, a empujones, a deslizantes toboganes desquiciados que no nos pertenecen. ¿O tal vez sí?...
No es esto un trabajo, si aceptamos que trabajar esta cerca de "traba". No es este un trabajo que se sostenga en un ritmo discursivo-lineal. No se sostiene en lo racional, ni en lo ideológico, ni en lo caracteriológico....está mucho mas cerca del Arte.
Vivimos arrastrados por relaciones sutiles, en donde lo que se juega es el fenómeno mas secreto de la vida. Todo lo que ocurre; si es que alguna vez sabemos algo de lo que ocurre....no se estructura en un ideario fundado en lo racional, o en pautas de lo llamado científico. Está regido por una música nueva, cada vez original; que se construye de forma misteriosa por un impulso hacia lo infinito, hacia lo espiritual, hacia lo verdaderamente humano.
Ese infinito, ese profundo desconocido que es el corazón humano...solo se puede captar, no sabiendo....toda ciencia trascendiendo, como diría San Juan. Pero vienen a contarnos que sufrimos aparentemente en lo pequeño, lo cotidiano, lo concreto. Y con esfuerzo de comadrona rural intentamos que nazca...
Hay que sacarlo de ahí sin correr, intentando salvar al corazón de la anoxia, aguantando las frecuentes dentelladas asustadas del vértigo del paciente....... llevándolo a lo universal para que el alma se expanda y respire tranquila......sin que sea posible explicar el porqué, sin verbo....traicionando temporalmente el desapego, justo en el acto paradójico de hablar del propio apego, del sentido simbólico de lo aparentemente real.
Y de repente, algún momento distinto; un cierto encuentro con el milagro...justo cuando uno menos lo espera. Bocanada de aire fresco......Difícil, difícil el camino del equilibrista en la cuerda floja.
Este oficio está mas cerca del Arte; no del arte menor; que se convierte en idea, o en ideología; o del preocupado tan solo por la banalidad de la forma....no. Hablo del Arte que transforma al artista; del "medium" al que le dictan y sin "saber", da forma y su obra le trasciende. Incluso a su costa....tosco alquimista llevado a la hoguera.
Cada sesión es una realidad irrepetible, inaprehensible e inexplicable.
En un intento de orden y de intención aclaratoria, los maestros de este oficio han escrito miles de páginas para poder comprender algo; pero el misterio sigue vivo.
La función del terapeuta es restar importancia al central, humilde, carcelario y evasivo Yo, mimándolo para que no se fracture en la búsqueda del lapis. Hay que tener, para lograrlo, una actitud tan plástica que nos convierte en instrumento y materia a la vez. Pincel y pintura....ser objeto indicador y material constructivo; por supuesto sin saber, ni quién pinta, ni tener la posibilidad de ver jamás el lienzo terminado.
Una verdadera locura. Hay que ser alguien fuerte y profundamente excéntrico para poder soportarlo.
Precisamente, por toda la limitación de esa realidad; puede aparecer, si , se le permite que aparezca....el Otro lado. Justo, porque hay uno de los dos que lo sabe, o cree saberlo. Ese, que es el que mas se expone, aunque no lo parezca: El terapeuta.
Se produce entonces la gran clave: La proyección mutua. Extraño engendro. Pájaro verde que se escapa, tan fugaz, de nuestras manos.
Criatura inasible, muda, sorda y ciega para nuestros sentidos.
Transferencia cocinada por un cocinero invisible, que se convertirá , si hay suerte, en alimento procesado...receta sin título en la nueva carta de esa mesa.
Alimento renovado que nutre la posibilidad del nacimiento de algo nuevo; que ya no es la limitada luz del Yo; ni la ceguera desde el sótano...Es, por vez primera, la dorada mirada desapegada desde el Otro lado.
De esta relación insólita de dos seres humanos, de tal intensidad que no se parece a nada de la realidad, nace algo mejor, únicamente libre; que intuye el terapeuta y sabe, con certeza el paciente, por su albedo. Algo nacido en chispa, concentrado y tan solo expandido mucho tiempo después; con una fuerza interior tan grande, que la íntima relación del paciente con el terapeuta estalla en mil pedazos y se convierte en criptonita fecundante; en infinitos, diminutos y brillantes ojos de pez, por siempre abiertos.
La tarea del terapeuta, sencilla en apariencia, es heroica: Una renuncia constante; de una gran complicación retórica. Comida y marmita. Traición frecuente a su ser más íntimo. Absurdo curioso del tres, que solo así promueve lo profundo, lo incomprensible.
Este es el único camino que conocemos, la ardua tarea del análisis de la Psique. Este es el atormentado oficio que me ha elegido. Tan solo sostenido en un apasionado respeto a la sinceridad de mi intención. En la certeza no tangible de la importancia de la Psique y en la ingenua autenticidad de exponerme cada día a ser masacrada.
Tan solo, por amor al Arte.
"La vida de un escritor es extremadamente vulnerable, apenas una actividad desnuda. No tenemos que llorar por ello. El escritor hace su elección y queda atrapado en ella. Pero es cierto que estás expuesto a todos los vientos, alguno de ellos en verdad helados. Estás solo, por tu cuenta. No encuentras refugio, ni protección - a menos que mientas - en cuyo caso, por supuesto, te habrás construido tu propia protección y, podría decirse, te habrás vuelto un político". Harold Pinter.
A veces, tan solo a veces....siento una gran envidia en la panadería; por lo esencial de ese cálido oficio; dando alimento primordial , artesano, y directo; sin recovecos , ni cicatrices.....amasado, fermentado y cocinado en el rojo de la noche y ........recibido siempre al modo de un objeto claramente reconfortante........ Creo, que esta envidia profunda que siento......no tiene demasiado remedio.
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