Proceso de Individuación y Proyecto Existencial

Autor: Antonio Vázquez Fernández

1. Introducción

Para situar simplemente mi tema concreto de relacionar, y en cierto modo contrastar, el proceso de individuación en Jung con el proyecto existencial en Binswanger, voy a ceñirme a los datos más imprescindibles.

Carl Gustav Jung y Ludwig Binswanger son dos psiquiatras estrictamente contemporáneos y ambos pertenecientes a un área geográfica y culturalmente cercana: el primero nació en 1875, el segundo en 1881, sólo seis años después; el primero murió en 1961, y el segundo en 1966, solamente cinco años después.

En 1905, aparece Binswanger en el grupo de colaboradores jóvenes de Jung, en su reciente laboratorio del Hospital Psiquiátrico Universitario de Zurich, cuyo Director era Bleuler.

En el transcurso del año 1904 a 1905, fundé yo en la clínica psiquiátrica, un laboratorio de psiquiatría experimental. Allí tenía yo un grupo de discípulos con quienes investigaba las reacciones psíquicas -es decir, asociaciones-. Franz Riklin (padre) era mi colaborador. Ludwig Binswanger redactaba entonces su tesis doctoral sobre la prueba de asociación en relación con el efecto psicogalvánico, y yo preparaba mi trabajo Zur psichologischen Tatbestandsdiagnostik (Sobre el diagnóstico psicológico de las circunstancias del delito) [Acerca del diagnóstico psicológico forense en OC, I de Trotta] .1

Que Jung apreciaba su entonces joven discípulo Binswanger lo indica el hecho de que se lo llevó consigo, cuando en 1907 tuvo su primer encuentro con Freud, en Viena, a invitación de éste. Sin embargo, es curioso que, al narrar este encuentro, en sus notas autobiográficas, hacia el final de su vida, no lo nombra. De todos modos, ambos colaboraron, en un primer momento, de forma muy intensa y efectiva, desde Zurich, en la organización internacional del movimiento psicoanalítico.

En marzo de 1907, C. G. Jung y Ludwig Binswanger fueron a visitar a Freud, y a su regreso, fundaron un pequeño grupo psicoanalítico. En 1908 el movimiento adquirió carácter internacional y se celebró en Salzburgo el Primer Congreso Internacional de Psicoanálisis, fundándose en 1909 la primera publicación periódica psicoanalítica.2

Como es sabido, en 1913 Jung y Freud rompieron no solamente su colaboración, sino también su amistad, siguiendo cada uno su propio camino, según las exigencias -así nos parece- de sus correspondientes modelos antropológicos de su "proyecto de base", como hemos tratado de demostrar en varias publicaciones.3 En el caso de Binswanger, en cambio, a pesar de seguir el modelo existencial de Heidegger -después de su paso por Husserl-, no hubo una ruptura propiamente dicha con Freud, al menos de carácter "personal". Incluso autores como Ayestarán defienden una complementariedad en la línea terapéutica4 ; como también hemos nosotros defendido que se da entre psicoanálisis y psicología analítica; y el mismo Jung llega a afirmar que, en el fondo, ha sido él quien ha continuado las investigaciones de Freud, al tropezarse, en sus análisis clínicos, con lo que calificó, sin concederles mayor importancia, de "restos arcaicos", cuando se le hubiera podido abrir el amplio universo del "inconsciente colectivo".

2. Confrontación esquemática de proceso de individuación y proyecto de existencia

Voy a presentar aquellos puntos más significativos donde parecen tocarse, a veces más o menos estrechamente vincularse o incluso, en algún caso, casi identificarse, aunque expresándose con distinto lenguaje, dimensiones o aspectos importantes - según mi lectura, siempre discutible y en todo caso parcial- del proceso de individuación en Jung y del proyecto de existencia en Binswanger.

2.1. Pienso que, para ambos, proceso y proyecto representaron, de alguna manera y a la vez, la síntesis del modelo teórico antropológico y el campo privilegiado para su posible labor terapéutica. En Jung, es evidente. Binswanger afirma que del proyecto "se puede decir que es la guía metodológica del análisis existencial"5 .Ahora bien, ¿cuáles serían los a priori de ambos, que representan, indican y fundamentan lo universalmente humano, de forma de algún modo "indiferenciada" o "potencial", capaz de manifestarse, actualizarse y realizarse, mediante la individuación o el proyecto? Mi respuesta es: en Jung, el psiquismo subjetual objetivo -inconsciente colectivo- con sus formas o estructuras arquetípicas. En Binswanger, las categorías existenciales o Grundformen, de las cuales son utilizadas por él, sobre todo, seis: temporalidad, espacialidad, causalidad, materialidad, corporeidad, projimidad. "Estas seis categorías existenciales constituyen los ejes en torno a los cuales Binswanger va tejiendo la descripción fenomenológica de la existencia individual". 6

2.2. Ya he expuesto, en distintas ocasiones que, para mí, el problema básico de naturaleza filosófica, que dio tanto que discutir, durante siglos en las grandes universidades, aquí subyacente en el caso de Jung, es el llamado entonces de los universales: ¿cómo es posible lo universalmente humano, como es la animalidad racional que define la especie homo, se individúe en cada hombre o mujer concreto y singular? ¿Cuál es, en definitiva -se preguntaban aquellos pensadores, filósofos y teólogos- el verdadero principium individuationis? ¿Cómo es posible -se interroga también Jung- articular lo potencialmente humano de las estructuras arquetípicas del inconsciente colectivo -su filogénesis histórico-evolutiva-, con la psicohistoria personal de carácter ontogenético, dentro de unas concretas situaciones espacio-temporales, de carácter físico, sociocultural y familiar? Su respuesta es: - mediante el proceso de individuación, según el cual, el va asumiendo y realizando simbólicamente los distintos arquetipos, en la singularidad de su ser individual, confiriéndoles una versión única que es la de Sí-mismo (Selbst) individuado.

Ahora bien, sin ser un especialista ni una autoridad en el caso de Binswanger, pienso que también a él le ha salido al paso este problema, presente sin duda en Heidegger, cuyas propuestas filosóficas -su Dasein y su analítica existencial- le sirven de base para su transposición al campo antropológico de su análisis existencial. Del simple estar-en-el-mundo universalmente humano, se pasa, gracias al proyecto, al modo individuado del Dasein de cada sujeto, dependiendo dicho proyecto de circunstancias histórico-biográficas que, de algún modo, determinan o limitan la libertad nunca absoluta del sujeto humano. De este modo, pues, también aquí lo universal se articula con lo individual.

2.3. Ambos autores ponen de relieve el carácter profundamente ético -diría yo- tanto de la individuación como del proyecto. Remito al capítulo 5 - "El proceso de individuación"- de mi obra Psicología de la personalidad en C. G. Jung, del que voy a transcribir algunos párrafos: "Para Jung, este desarrollo pleno de la personalidad supone una decisión ética, es decir, es un ethisches Problem de primer orden [cf. Arquetipos e inconsciente colectivo]. Jung insistirá, repetidas veces, sobre la necesidad de incluir los valores éticos en la psicología y en psiquiatría si se quiere llegar a la personalidad total del sujeto, a su individualidad. No se trata, sin embargo, de la moral tradicional y externa, sino de la fidelidad a Sí-mismo". Y es que este ponerse en acción para convertir el destino en vocación, autentificando su vida "es la más alta audacia de la vida, la afirmación absoluta del existente individual y la triunfante adaptación a lo universal dado, con libertad de altas posibilidades de la propia decisión" [es una cita de Jung de su obra Realidad del alma] "Está claro, pues, que para Jung, existe un innato modo de ser propio y singular que cada uno tendrá que convertir en verdadera individualidad, gracias a un doble movimiento: inconsciente -> consciente, y consciente-> inconsciente, que en su propia dialéctica constituyen su vocación"7 . En el encuentro del Yo con el Sí-mismo se culmina el proceso, nunca del todo terminado.

Para Binswanger, el proyecto existencial supone la libertad de conferir sentido a la existencia individual y esto no se logra sino haciéndose uno profundamente responsable de su propia existencia que incluye la projimidad, esto es, ser-con y ser-para los demás en el amor. Recurro al estudio de Sabino Ayestarán, objeto de su tesis doctoral. "El hombre se constituye como sí-mismo desde el momento que transciende su ser en un proyecto que esboza un mundo de significaciones. La realidad del hombre queda definida (...) por el sentido y el significado que da el sujeto a la realidad objetiva. Dicho significado depende de la manera como el sujeto asume su existencia, es decir, del proyecto que elabora una persona en la medida en que existe como persona. Ahora bien, el proyecto de vida no puede entenderse en el sentido de una decisión tomada en la plena lucidez de la conciencia. El sujeto construye su proyecto de vida en la medida en que percibe e interpreta su propio cuerpo, su realidad psíquica y el mundo exterior que le rodea. (...) La conducta significante supone un 'Selbst' o un 'sí-mismo' que es capaz de sentirse responsable de la propia existencia".|CITA ref= text=O.c.,p.157|

2.4. Tanto en Jung como en Binswanger cobra el Selbst (sí-mismo) notable importancia, en la individuación y en el proyecto. En uno y en otro, sin embargo, los conceptos que intentan, de algún modo, definirlo parecen, al menos a primera vista, muy diversos, dado que el lenguaje de cada uno se expresa en términos que pueden parecer, en ocasiones, opuestos. De todos modos, cuando leemos las descripciones fenomenológicas e interpretaciones correspondientes de casos clínicos, nos atreveríamos a decir que las distancias se acortan, si vamos leyendo entre líneas y "traduciendo" el lenguaje "existencial" de uno al "complejo-arquetípico" del otro.

Me van a permitir simplemente un ejemplo, que juzgo significativo. Los que hayan oído alguna vez, saben bien que insisto en que una de las claves para entender a Jung es su valoración de la paradoja, único instrumento lingüístico capaz de expresar las realidades profundas como son la mayor parte de las manifestaciones humanas. Pues bien, el Sí-mismo como "totalidad" -centro y circunferencia, a la vez- vendría a ser la paradoja de las paradojas: principio y término del proceso de individuación [pasando de potencial e indiferenciado a una realización diferenciada e integradora]. Por su parte, aunque el lenguaje existencialista de Binswanger no le permite quizás utilizar, en forma explícita, consciente y valorativa, la figura retórica de la paradoja -que, en realidad, tiene mala prensa, comparada con la metáfora-, escuchen un texto suyo, contraponiendo su investigación analítica-existencial a una más positivo-biológica de las ciencias naturales (en este caso de Goldstein): "la analítico-existencial tiene dos ventajas: en primer lugar, no se trata de un concepto tan vago como lo es aquel de la vida, sino de la estructura muy clara de la existencia como ser-en-el-mundo y ser-más-allá-del-mundo; en segundo lugar, deja en realidad hablar y expresarse a la existencia, o sea, que los fenómenos cuyo contenido interpreta son en la mayoría fenómenos 'lingüísticos' [entrecomillado]. En ninguna parte el contenido existencial es más fácil de percibir y de interpretar que en el lenguaje; porque es el lenguaje donde nuestros proyectos-de-mundo se 'afirman' y se articulan, y pueden también por ello constatarse y comunicarse". "Al hombre lo que existe nunca se hace accesible como tal, sino siempre por y a través de un determinado proyecto-de-mundo"9 . El análisis existencial, al evitar, en general, hablar del "inconsciente", a pesar de admitirlo, evita fácilmente echar mano de la paradoja y tematizarla.

3. A nivel psicoterapéutico

Sobre las aplicaciones al nivel de modelos psicopatológicos y psicoterapéuticos de Jung y Binswanger, ya me voy a limitar sólo, para terminar, a unas cuantas notas. De modo general, pienso que más que "analogías", existen entre ambos modelos muchas homologías, en gran parte quizás por la fuerte corriente humanista que subyace en estos dos psiquiatras, los cuales, en su juventud, colaboraron juntos y con entusiasmo, y que luego, curiosamente, no suelen citarse en sus escritos.

3.1. En el problema de quién enferma y de qué es el enfermar mental, en lo que respecta a Jung, remito a mi trabajo "La psicoterapia en C. G. Jung"10 . Sólo diré, en relación con el tema, que quién enferma es en realidad el sujeto que ha fracaso en su individuación, por una fijada posición unilateral en su vida, ya sea alienándose más o menos hacia el exterior (identificación con la persona-máscara o "personaje", ciertos tipos de masificación, etc.), ya hacia el interior (por diferentes tipos de inflación yoica, posesión del yo por un arquetipo, etc. hasta perderse -como un "poseso"- prácticamente en un mundo imaginario-delirante). Tal vez lo que más le acerca a Binswanger sea cuando califica a los trastornos de la mitad de la vida como pérdida del sentido vital o existencial.

Para Binswanger, las enfermedades mentales aparecen como modos distorsionados de su estar-en-el-mundo (Dasein) que conllevan proyectos igualmente distorsionados. Sólo desde esa totalidad cobran sentido cada uno de los "síntomas". El sujeto está como prisionero en su mundo cada vez más cerrado y aislado sin capacidad para una auténtica comunicación y encuentro intersubjetivo en el amor.

3.2. En el objetivo que persigue la psicoterapia, pienso que hay una homología perfecta: yo diría que es, básicamente liberar al sujeto de sus "alienaciones", más o menos graves, devolviéndole a su Selbst la capacidad creativa, integradora y autentificadora. Esto supone que la terapia no afecta solamente a los síntomas, sino que tiene efectos de verdadera transformación, que va operando -con la mediación del psicoterapeuta-, gradualmente, por medio del proceso de individuación (al menos en la "gran terapia") en Jung, y por ir creando en la construcción de su renovado sí-mismo la capacidad de elaboración de un nuevo y más auténtico proyecto existencial, en Binswanger. Todo lo cual conlleva una nueva configuración del Selbst en ambos.

3.3. Parecida homología se encuentra -a mi entender- en la relación terapeuta-paciente [o simplemente "cliente"]: en ambos modelos se trata de un encuentro entre dos sujetos personales; por eso se pueden mirar cara-a-cara, en lugar de utilizar el famoso "diván", así como comprometerse el psicoterapeuta en la ayuda y acompañamiento, pero sin interferir en el indelegable proceso y proyecto de cada paciente. Jung ha sido en esto un pionero modificando la técnica freudiana dentro de la psicología y psicoterapia profunda. Según él, en cada análisis, participa el terapeuta haciendo, de algún modo su propio análisis con el paciente o cliente. Para Binswanger, este tipo de encuentro terapeuta-paciente le servirá a este último de modelo eficaz para restablecer su capacidad de encuentro con los demás, según va saliendo de su "aislamiento" patológico, por su mundo "replegado" en su temporalidad y espacialidad. Finalmente, me parece muy significativo notar que tanto Jung como Binswanger, a la vez que le conceden mucha importancia a la transferencia, enriquecen su concepto y naturaleza, concediéndole una eficacia que va mucho más allá de lo que pensó Freud y su psicoanálisis.11 "El terapeuta tiene que comprometerse en una relación interpersonal actual. Y como dice Binswanger: 'arriesgar la seguridad de su propia existencia'"12 .

3.4. En cuanto a la utilización de "materiales" de análisis, hay un aspecto en que existe casi coincidencia, al menos teórica, entre Jung y Binswanger: echar mano de todo lo que pueda ser manifestativo de un sentido. Este concepto, en Binswanger tiene un carácter más husserliano y en Jung más simbólico. Nos referimos a que, a diferencia de cierto psicoanálisis como el lacaniano, que utiliza casi exclusivamente el lenguaje verbal, Jung -para el cual "al principio era la acción y la vivencia"- fue uno de los primeros en utilizar otro tipo de expresiones como el dibujo, las reacciones somáticas, la danza, imágenes de todo tipo, etc. Y Binswanger escribe: "el análisis existencial es el contenido de las manifestaciones lingüísticas y datos sobre uno o varios proyectos-de-mundo en los cuales el que habla vive o ha vivido, o sea, el contenido del 'mundo', esto es, el contenido de hechos, de datos 'mundanos' que nos señalan como la forma o la estructura correspondiente de la existencia, descubre mundo y proyecta mundo y lo que existe en él. Además hay que tener en cuenta los datos sobre la existencia-más-allá del mundo, como está albergada o no albergada en la eternidad o en el amor (...).Necesita paciencia y puede durar meses o años (...) Podemos entonces reconocer cierta estructura y de ella cada palabra, cada frase, cada idea, cada dibujo, cada acción y cada gesto adquiere su carácter marcado".13

4. Palabras finales

No me gustaría terminar mi exposición sin unas palabras sobre aquello que los modelos antropológicos y psicoterapéuticos de Jung y Binswanger, emblemáticamente representados por el proceso de individuación y el proyecto existencial respectivamente, difieren, de modo muy significativo, del modelo psicoanalítico de Freud. Lo creo además de justicia, por haber estado los tres estrechamente colaborando juntos durante unos seis años, desde 1907 a 1913.

Quizás ese punto nodal pudiera establecerse en la propia temporalidad, tal como es vivida por el sujeto y va configurando su ciclo vital y su proceso curativo. Es bien sabido como el psicoanálisis de Freud está desequilibradamente vuelto hacia el pasado infantil, en búsqueda de las causas de los desórdenes presentes, hasta ver en el complejo de Edipo la estructuración del destino posterior de cada sujeto. En contraposición, tanto para Jung como para Binswanger, sin minusvalorar la importancia del pasado sobre todo no reconocido, ni asumido, que puede capturar al sujeto e incapacitarlo para vivir en plenitud y autenticidad el presente y abrirse proyectivamente al futuro -todavía sólo existente de forma intencional, pero que revierte retroactivamente sobre el presente dinamizándolo-, son justamente presente y futuro los que cobran mayor peso de significancia y creatividad como la vida misma, más que la lúcida toma de consciencia de las posibles causas iniciales determinantes. Voy a dejar hablar, a este respecto, al propio Jung, en un texto que me parece espléndido, y no me resisto a truncar.

"Frente a Freud, cuyo principio explicativo es esencialmente reductivo, remitiendo continuamente al condicionamiento infantil, yo concedo un peso algo mayor a la explicación constructiva o sintética, reconociendo que el mañana es prácticamente más importante que el ayer, y el 'desde entonces' menos importante que el 'hacia donde'. Aún apreciando la historia como se merece, me parece más significativo vitalmente lo por crear, y estoy convencido de que ninguna comprensión del pasado o ninguna reviviscencia, por fuerte que sea, de recuerdos patógenos, libera tanto a una persona del dominio del pasado como la construcción de lo nuevo. Soy muy consciente de que sin comprender el pasado y sin integrar importantes recuerdos, no puede crearse en absoluto nada nuevo ni se está en condiciones de vivir. Pero considero una pérdida de tiempo y un prejuicio erróneo excavar en el pasado buscando pretendidas causas específicas de enfermedad, pues las neurosis, indiferentemente de los primeros motivos a partir de los cuales pueden haberse originado, siempre están condicionadas y se mantienen mediante una actitud indebida presente que, una vez reconocida, debe corregirse hoy y no en la prehistoria infantil. Tampoco es suficiente el mero hecho de hacer conscientes las causas, porque la curación de la neurosis es en último termino un problema moral y no un efecto mágico de la evocación de recuerdos".

14

Por lo que toca a Binswanger, citaré también uno de sus textos bastante significativos sobre este tema. Aunque utilice, como hace también Jung, la exploración del pasado de cada paciente, no tiene como objetivo buscar las causas y génesis, sino el poder reconstruir el ser-en-el-mundo, más o menos distorsionado, que ha ido construyendo el paciente en el aquí y ahora; en vistas a poder construir otro nuevo proyecto sano.

"Se entiende que las relaciones de la historia de la vida desempeñan un papel importante, pero no en el sentido del psicoanálisis, ya que, mientras forman la meta de la exploración psicoanalítica, no constituyen nada más que el material para la exploración en el análisis existencial (...) Sería erróneo si quisiéramos explicar la fobia [de un caso clínico] como una unión demasiado estrecha -preedipal- con la madre; esta unión maternal tan estrecha con la madre sólo es posible sobre la base de un proyecto-de-mundo que se construya en general, sobre la categoría de la relación y de la continuidad. Tal comprensión del mundo... no tiene por objeto ningún hecho psicológico, sino algo que hace posible tal hecho psicológico. Nos encontramos frente a la verdadera 'anormalidad' de esta existencia; no olvidemos que donde el proyecto-del-mundo ha sufrido tan grande estrechamiento, también el Selbst se ha encogido y no ha podido madurar. No se desea ningún cambio. Por eso, si llega a acontecer algo nuevo -por ejemplo una 'separación' de la continuidad- es evidente que esto puede solamente significar la catástrofe, el pánico, el ataque de angustia; entonces el mundo se derrumba realmente y no queda amparo (Halt) en él. En lugar de la maduración interna o existencial, de la auténtica temporalidad dirigida al futuro, se presenta el predominio del pasado, del ya-ser-en [schon-seins-in]. El mundo tiene que permanecer quieto, no debe ocurrir nada, nada debe cambiar; la continuidad y la relación deben conservarse tal como lo eran siempre".15

El lector me perdonará esta asimismo esta también larga cita, que espero me agradezca, por no disponer desgraciadamente, en español, apenas de textos fácilmente asequibles de Ludwig Binswanger.

Salamanca, Diciembre 2004.


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1: Jung, C. G. Recuerdos, Sueños, Pensamientos. Seix Barral, Barcelona, 1966, pp. 131-132
2: Ellenberger, H. F. El descubrimiento del inconsciente.Gredos, Madrid, 1976, 521
3: Vázquez, A. Freud y Jung: dos modelos antropológicos. Síguemen, Salamanca, 1981; Freud y Jung: exploradores del inconsciente. Ediciones Pedagógicas, Madrid, 2001
4: Cf. Ayestarán, S. Manual de psicoterapia de grupo. Nueva síntesis de psicoanálisis existencial. Universidad Pontificia, Salamanca, 1980, sobre todo la tercera parte: Freud y Binswanger, pp. 191s
5: Binswanger, L. o. c. p.17. Del proyecto se va a la comprensión de la enfermedad mental, cf.p.25s
6: Ayestarán, o.c., p. 149. Cf. También Binswanger, L. Psiquiatría existencial. Ed. Universitaria, Santiago de Chile, 1961, pp.24-25
7: Sígueme, Salamanca,1981, pp.257-258;263-264
9: Binswanger, L. o.c. pp. 24, 25.
10: En Cifuentes, J. L. Psicoterapias dinámicas. Modelos de aplicación. Fundación Cencillo Pineda, Universidad de Salamanca, 1989, pp.125-140.
11: Cf. Jung, C. G. Psicología de la transferencia Paidós, Buenos Aires, 1954
12: Ayestarán, S o.c. , p. 154.
13: Binswanger, L. o.c., p.26.
14: Jung, C.G. Introducción al libro de W. M. Kranefeldt: Die Psychoanalyse.Obra Completa, vol. 4, Freud y el Psicoanálisis. Trotta, Madrid, 2000, p. 306.
15: Binswanger, o. c. pp. 27-29
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