The Azure Vault: The Caelum as Experience (La Bóveda Azul: la Vivencia del Caelum)
Autor: Silvia Horvath
Ponencia del Dr, James Hillman
Sesión Plenaria Inaugural - XVI Congreso de la IAAP- lunes 29/8/2004
Haciendo gala de su habitual lucidez y de la conmovedora belleza lírica y poética de su forma de expresión (recordemos que el núcleo de su propuesta apunta siempre a la "creación de alma"), el Dr. James Hillman abrió el XVI Congreso de la IAAP, lanzando un desafío a nuestra forma convencional, "cómoda" y tácitamente consensuada de ver y experimentar.
En relación al título de su ponencia, el Dr. Hillman dijo del término latín caelum, que remite a cielo, firmamento, hogar de los dioses, soplo de vida, aire. En su obra Mysterium Coniunctionis, donde expande el sentido alquímico del término, Jung dice del caelum que posee "mil nombres", como por ejemplo, "una ventana a la eternidad", "la verdad misma", "el animus mundi en la materia", etc. [CW 14, 761-770]
Atendiendo al tema central del congreso (los confines y/o límites de la experiencia/vivencia), y apelando a su hechizante talento como narrador (su libro "Healing Fictions" refiere a la narrativa que sana, o a la sanación a través de la narración de relatos), el Dr. Hillman señaló que el inicio de su presentación seguiría dos caminos paralelos: el recitado de un poema llamado "Monet Refuses the Operation" ("Monet se niega a ser operado" -de cataratas-) de la poetisa Lisel Mueller1 y el relato de un momento del análisis de Ana O. según lo referido por su médico, el Dr.Josef Breuer.
En el poema, Claude Monet (aquejado de cataratas), a sus 54 años de edad explica al médico porqué se niega a ser operado: no desea dejar de ver ángeles en el alumbrado callejero de gas; le ha costado toda su vida lograrlo. No desea retornar a los errores juveniles, nociones estáticas de arriba y abajo, la ilusión del espacio tridimensional. No regresará a un universo en que los objetos se ignoran entre sí. Doctor, le confiesa, si usted sólo pudiera ver cómo el cielo abraza a la tierra, en un vapor azul sin fin…
Ana O., fuente y origen de nuestra herencia psicoanalítica (la paciente más famosa de la historia!), confiesa al Dr. Josef Breuer: "algo pasa con mis ojos; no veo los colores correctamente. Se que el vestido que llevo es marrón, pero yo lo veo azul"…Breuer examina la visión de la paciente; no encuentra nada. Y comienza de este modo a intuir la existencia de un estado mental secundario, que se filtra insidiosamente en el primero, "más normal"...
Antes de seguir, el Dr. Hillman nos dice: "más cuentos azules".
(Fue así enlazando, ante un auditorio entregado, una serie de maravillosas anécdotas sobre diversos personajes por todos conocidos. Los bellos relatos presentados, refieren tanto a poetas (Novalis), pintores (Cezanne), escritores (Goethe), como incluso al propio Jung y las visiones que tuvo -entre otros momentos- tras sufrir un ataque cardíaco en 1944.
Me "limito" (y lo siento…) a referir sólo dos de estos "cuentos azules":)
El músico de jazz Miles Davis menciona un suceso que recuerda de sus 3 años de edad, cuando la visión de una llama azul surgiendo de un brasero de gas, le produjera una intensa combinación de temor y embriagadora dicha, llevándole a un sitio nuevo dentro suyo, donde no había estado antes. Con el tiempo, esta imagen siempre presente fue un desafío seductor hacia lo desconocido, con la intención de alejarse del calor - e ir hacia lo fresco ("cool"….; "cool jazz"….). (Es bien sabido que el término "blue/s" (¿azul?) es nuclear en el mundo del jazz, y que "Kind of Blue", una de las obras más famosas y conocidas de Miles Davis ha sido y sigue siendo inspiración y señera para generaciones de músicos de jazz).
No ya en la infancia, como Davis, sino en plena adultez (a sus 39 años) Gustav Theodor Fechner (1807-1887), según Freud el pensador más importante del siglo XIX para el desarrollo de la psicología, sufrió una crisis devastadora: sus ojos dejaron de ver. No estaba ciego, pero no veía: ya no era capaz de continuar con su trabajo, dedicado a observar y recoger datos científicos. Tras pasar tres años encerrado en su habitación a oscuras, una noche, hacia el crepúsculo, decidió quitarse las vendas y salir al jardín. La luminosidad y la belleza de lo que vio siguió acompañándole cuando había regresado a su habitación. Pensó que tal vez sólo se trataba de abrir los ojos como si fuera la primera vez. Le había impulsado una luz interior que generaba resplandor y derramaba claridad al exterior; en la misma, brillaba el alma de las plantas. Superada esta crisis, Fechner vivió hasta los 86 años de edad, dedicándose a la filosofía de la naturaleza, concibiendo entre muchas otras cosas, el germen de la noción de principio de placer, tan fundamental en el psicoanálisis freudiano. Su libro sobre el alma se llamó "un paseo por el mundo visible, a fin de descubrir lo invisible".
A esta altura de su presentación, el Dr. Hillman nos recuerda: Miles Davis a los 3 años, Ana O. en la adolescencia, Fechner a los 39, Monet en su vejez. Pareciera que estas experiencias no están asociadas a la edad, ni al tiempo. Las mismas ocurren fuera del tiempo, y por lo tanto pueden no suceder nunca, aunque el caelum, el unus mundus como arquetipo, se encuentre allí presente desde siempre.
¿Cuál es pues (pregunta del Dr. HiIllman), el objeto o la intención de su presentación? Nos dice que se propone elaborar un método de relatar historias. Los relatos no requieren ser comprobados ni su veracidad verificada. Es más, su propuesta de método se basa en el método de amplificación del propio Jung, y como aquél, procura expandir a través de la búsqueda de analogías. Es empírico pues se mantiene fiel a la experiencia. Asimismo es fenomenológico, se basa en la descripción del fenómeno. Pero, dice el Dr. Hillman, lo más valioso es su estética, que recurre a la seducción y al encantamiento, utiliza medios poéticos, imágenes, ritmo; prescinde de las interpretaciones. Le interesan las epifanías que conmueven al alma, la llevan al "límite" y la liberan del encasillamiento.
Hillman nos advierte: la psicología también encasilla. No la "psique", sino la "logía", que se aferra al trofeo del significado, cuando en realidad las cosas se implican entre sí por analogía y similitud más que por causalidad.
Nuestra actividad como psicoterapeutas, nos recuerda, debería por tanto tener presente todo lo anterior. Se trata de despertar al alma de la anestesia, de rescatarla del encasillamiento, liberarla de los límites y de los opuestos, estimular un inmenso apetito por la vida….si bien…la sombra azul de la nostalgia estará también siempre allí para recordarnos del deseo, de que hay algo más, algo diferente, más allá, una ausencia.
No existe otro hogar que el propio cosmos, allí donde todas las partículas se unen, y la "vuelta al hogar" sucede continuamente.
Sus palabras finales nos "animan": no importa cuán restringido y cronometrado pueda a veces parecer y ser nuestro trabajo como analistas, siempre transcurre bajo la "bóveda azul".
Barcelona, 18-9-04
Nota: Tal como señalara con ironía y sentido del humor el Dr. Hillman en comunicación personal fuera de la sesión plenaria, huyamos de la "literalización" de lo narrado (o acabaremos con nuestros despachos todos pintados de azul!!!).
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