Psicoanálisis y Escritura

Autor: Manuel J. Moreno

Psicoanálisis y Escritura -actos fallidos en el registro grafico-

"La mente o el alma es en cierto modo todas las cosas."
Aristóteles

Hablar de psicoanálisis y escritura -de las distintas variables que presenta la conducta gráfica-, presupone la comprensión de la misma, como un fenómeno o producto derivado, en gran medida, del psiquismo inconsciente.

Por su parte, el psicoanálisis, constituye una psicología de lo inconsciente, entendiendo con ello, que las bases, fundamentos y procesos esenciales del devenir psíquico, trascienden la conciencia del sujeto, es decir, son inconscientes.

De hecho, la causa de los trastornos neuróticos, tan generalizados en nuestro tiempo, se encuentra en gran medida relacionada en una discrepancia crítica "…entre la actitud consciente y la tendencia inconsciente".1 Entre lo que Freud denominó proceso primario (inconsciente) y el proceso secundario (la elaboración consciente).

Como lo inconsciente es por definición inasequible e inabarcable, sólo podremos aproximarnos a su estudio a través del análisis de sus manifestaciones, síntomas, productos (formaciones según Lacan) o derivados y, en todo caso, de una forma indirecta.

Los automatismos que controlan el proceso grafoescritural, una vez que el sujeto ha adquirido la debida soltura y dinamismo, es decir, se ha hecho competente en el arte de escribir, dejan entrever un discurso paralelo al semántico. Gestos y símbolos que discurren paralelamente al movimiento caligráfico, dando cumplida cuenta de las condiciones anímicas, rasgos y actitudes fundamentales que caracterizan al sujeto escribiente.

Hablamos por tanto, del análisis de signos y rasgos que son expresión gráfica de algunos de los mecanismos psicológicos actuantes en la persona. En definitiva, de Grafología Psicológica.

El análisis de lo inconsciente se realiza, según la perspectiva psicoanalítica, a través de los síntomas y manifestaciones del mismo. Sueños (la vía regia hacia lo inconsciente), síntomas, actos fallidos, lapsus linguae…, así como del lenguaje, entendido en su más amplia acepción.

Al igual que el psicoanálisis vacía de contenido el sueño y se queda con los mecanismos en él implicados, el grafólogo, elude el contenido explícito del discurso escrito, quedándose únicamente con la escenificación gestual del grafismo al escribir, un discurso gestual controlado en su práctica totalidad por mecanismos inconscientes.

El discurso gestual

Al escribir, al igual que al poner en marcha cualquier otra conducta, inevitablemente, gesticulamos. La gesticulación está marcada en gran medida por mecanismos de tipo emocional e inconsciente (proceso primario). A través de ella, lo que somos, emerge, se asoma mediante actos que, en principio, son originados por obra de nuestra voluntad, y lo hace a través de pequeños gestos y actitudes gráficas que afectan el trazado, la caligrafía, de modos diversos.

En la escritura, muchos de estos gestos o actitudes gráficas, en buena medida expresivas de componentes o factores actitudinales, se hallan comprendidas en base a tres grandes parámetros o categorías:

Los mencionados parámetros forman parte de la teoría de las Tres Imágenes elaborada por Robert Heiss.2

El MOVIMIENTO se halla representado -resulta manifiesto-, en aspectos como la orientación espacial de los trazos (dirección), variables y características relacionadas con la presión (firmeza, calibre -grosor-, anormalidades -torsiones, temblores…-, profundidad), la velocidad de ejecución escritural, los modos de conexión entre letras, el ritmo de movimiento... Las variables del movimiento expresan en gran medida aspectos relativos al Ello.

En la categoría de la FORMA, se pueden incluir aspectos gráficos relativos al grado de diferenciación logrado por el escritor respecto de las pautas formales del modelo adquirido (escrituras modélicas frente a aquellas que podríamos considerar personalizadas), aspectos relacionados con las formas preferidas en la confección y progresión del trazado: formas angulosas, curvilíneas, redondas, cuadradas…, la tendencia a producir formas complicadas, ornamentadas, excéntricas, amaneradas, anilladas... La fenomenología de la forma corresponde fundamentalmente con las coordenadas del YO.

Lo relativo al ESPACIO tiene que ver con distintas categorías de variables grafonómicas como el tamaño, la inclinación de los ejes geotrópicos de las letras, la dirección u orientación espacial del curso de las líneas, los aspectos o variables relacionados con el orden, distancia entre palabras, líneas, proporcionalidad de las zonas (media, superior e inferior), tipo habitual de márgenes, ritmo de distribución… La configuración espacial y las variables de esta categoría pueden ser relacionadas con el Super-Yo.

Todos estos elementos proporcionan una valiosa y significativa información, basada en aspectos psico-fisiológicos, emocionales y simbólicos, que permiten el análisis e interpretación del perfil psicológico, actitudinal y anímico del escribiente.

Lenguaje y palabras

El lenguaje constituye el ámbito universal de lo simbólico. Palabras, gestos, símbolos, signos, ademanes, síntomas…, todo ello es lenguaje. En cierta manera, el lenguaje representa plenamente lo anímico-viviente, de lo cual, es expresión.

En el asunto que nos concierne, podríamos decir, que en el acto de escribir se concitan diversas dimensiones del lenguaje. La Grafología Psicológica se ocupa fundamentalmente de descifrar, traducir o interpretar gestos, ademanes, símbolos y comportamientos gráficos afines y característicos de determinados rasgos, actitudes y dimensiones de la personalidad.

Pero esto no es todo, además de la lectura grafopsicológica de los gestos o actitudes gráfico-escriturales, hay otra lectura posible, la de un conjunto de fenómenos psicológicos, no exclusivos de la escritura, pero que también en ella tienen su escenario y lugar. Son los actos fallidos y los lapsus del habla -al ser lenguaje escrito, nos referiremos a lapsus de la pluma ó lapsus calami-.

El ser humano es conformado y configurado psicológicamente a través del lenguaje, verdadero universo y tesoro de los significantes (Lacan). El lenguaje, en todas sus acepciones, encierra las coordenadas y claves de la geografía de lo psíquico.

El lapsus calami, el acto fallido y las perturbaciones afectivas del gesto gráfico

Las discrepancias entre aquello que pensamos realmente y lo que decimos -o nos decimos-, no es asunto infrecuente y, en muchos casos, constituye la fuente y origen de muchos de los conflictos que nos afligen. En esta discrepancia se ponen de manifiesto imágenes, sentimientos, pensamientos, recuerdos…, que el sujeto reprime como modo de defensa. -hay que recordar que Freud nunca habla de mecanismos de defensa, sino de modos de defensa. El concepto de mecanismos de defensa procede de Anna Freud, su hija-.

A pesar de la represión, especialmente si esta no es completamente eficaz, el material o los contenidos inconscientes se asoman a través de actos fallidos, lapsus del habla, -esto es, palabras alternativas que sustituyen a las que nuestra voluntad o intención consciente había elegido- y, en el caso de la escritura y su fenomenología gestual y grafológica, de alteraciones llamativas en las variables grafonómicas, alteraciones que tienen lugar, únicamente, en determinadas palabras, frases, e incluso letras significativas, cuya génesis podemos reconocer a partir de considerar la carga afectiva que las mismas podrían elicitar. En palabras de F. Estévez, "…no hay ninguna palabra que no sea portadora de afecto, por eso cometemos lapsus".

Freud se refiere a los lapsus calami, comparándolos con los lapsus linguae aclarando que "El hecho de que a las equivocaciones en la lectura y en la escritura puedan aplicarse las mismas consideraciones y observaciones que a los lapsus orales no resulta nada sorprendente conociendo el íntimo parentesco que existe entre todas estas funciones."3

Es preciso discernir y conocer todas las características del sistema grafonómico, así como sus posibles expresiones y variables (fenomenología) en el grafismo particular -también sus correlaciones psicológicas-, para poder explotar y atender todas las posibilidades interpretativas que tienen este tipo de fenómenos en la escritura.

En la escritura, el lapsus calami se produce cuando el escribiente cambia involuntariamente una palabra objeto de su elección, por otra que irrumpe en la escena del discurso, expresando algo discordante con la sintaxis o semánticamente inadecuado, pero que, en todo caso, pone de manifiesto un contenido procedente de las profundidades del propio sujeto. Un contenido o representación que interfiere y desvela un secreto, algo que no queríamos decir o decirnos, la realidad reprimida.

Las variables grafológicas presentes en la escritura, en palabras, frases…, también resultan en ocasiones perturbadas o alteradas debido a la carga afectiva de los complejos subyacentes que dichas palabras activan.

De esta manera, tales palabras se encuentran afectadas por una intensificación o contraste entre la grafonomía que la escritura viene manifestando y la arritmia gráfica que acusan dichas palabras o frases clave.

La carta de Nya Quesada -ejemplo 1-
ejemplo 1: La carta de Nya Quesada

Esta carta, me la facilitó nuestra amiga y colega Elena Fiorenza. Corresponde a Nya Quesada, de quien Elena nos dice "ésta es la escritura de una actriz argentina muy conocida, Nya Quesada, una Sra. de ochentilargos que sufrió mucho durante la época de la dictadura militar. Su única hija y su yerno fueron capturados y asesinados y ella debió criar a su nieto que era un bebé. (…) A pesar de sus éxitos profesionales, su vida personal es un continuo sufrimiento"

En la carta de Nya Quesada, advertimos dos fenómenos íntimamente emparentados: un acto fallido y una perturbación de la grafonomía en dos palabras significativas. En la frase que alude a "Me gusta la libertad mucho, mucho, sin ella el ser humano no puede vivir y no puedo realizarse", se aprecia con claridad meridiana el acto fallido, consistente en una alteración psico-biográficamente significativa, de la sintaxis.

Se permuta la forma verbal del verbo poder, que debería aparecer en tercera persona, puede -Él puede- por la primera persona,

puedo -yo puedo-

. De esta forma, la lectura cambia de sentido y da a entender un discurso paralelo, una queja, la de no haber podido realizarse por falta de libertad -y por las consecuencias dramáticas para ella, de la misma-.

En línea con nuestra hipótesis sobre el discurso paralelo o subyacente de este escrito, vemos que más adelante aparecen dos palabras grafonómicamente perturbadas -escritura retocada-. Son las palabras linda y sensibilidad, linda de "…qué linda es la vida" y sensibilidad de "sintiendo la humanidad, la sensibilidad al lado de uno."

Lo inconsciente4, expresa su discrepancia respecto del discurso consciente, irrumpiendo perturbadoramente en el lenguaje escrito, modificando el discurso, reajustando su sentido y significado.

Escrito para ser evaluado en selección de personal -ejemplo 2-

Como se sabe, la Grafología Psicológica, mediante el análisis y evaluación de las variables que configuran la escritura personal, permite asesorar y complementar los criterios que se siguen a la hora de incorporar personal en una empresa o institución, habitualmente en el ámbito privado.

El ejemplo que mostramos a continuación procede de una de dichas pruebas, en la cual, además del análisis grafológico habitual, pudimos apreciar una moderada pero significativa perturbación en varios parámetros grafonómicos, al final del escrito.

Ejemplo 2: escrito para ser evaluado en selección de personal"
Ejemplo 2: escrito para ser evaluado en selección de personal

El discurso desarrollado a lo largo del escrito se refiere al dibujo que el candidato hubo de realizar, un árbol. Tras la entrevista laboral, destinada a seleccionar personal para un importante grupo de empresas, cuya central se halla ubicada en Asturias, se le pide al candidato, facilitándole cuatro folios, que dibuje un árbol en cada folio. No hay normas previas para su confección, salvo para el tercero, el cual ha ser un tipo de árbol imaginario, que no exista. El cuarto folio se destina a una redacción cuyo tema es la descripción del segundo de los árboles dibujados. Esta redacción, así como las características de los árboles dibujados, son el material que posteriormente será objeto del análisis grafológico.

El árbol es un tema mítico, estrecha y simbólicamente representativo de lo viviente, de la Vida como mitologema.5 Al describirlo, se incurre a menudo en una auto-referencia donde emerge el auto-concepto, así como complejos relacionados con la propia circunstancia anímica y las propias necesidades de compensación.

Si bien resulta del todo conveniente en primera instancia no efectuar lectura alguna del contenido de un escrito, tras la evaluación grafológica, y siempre que existan indicios de anomalías o alteraciones significativas de la grafonomía en palabras o frases determinadas, su lectura puede arrojar nueva luz sobre algún aspecto relevante del sujeto, o bien contrastar las hipótesis a que la evaluación grafológica halla dado lugar.

En el caso que presentamos como ejemplo, el discurso resulta de lo más curioso. En primer lugar, el escribiente se excusa por no haber podido plasmar lo que pretendía que se viera.

Luego declara que él pretendía "…que se plasmara en ese dibujo un ciprés, corrijo un abeto, aunque me salió más parecido a un ciprés…". Aquí podemos apreciar la existencia del lapsus calami, es decir, el sujeto quiere escribir un abeto pero escribe un ciprés.

El abeto es un árbol bastante convencional en lo que a sus representaciones pictóricas se refiere. El motivo es muy simple, todos tenemos una idea muy semejante de cómo dibujarlo, es el árbol de las postales navideñas…

En todo caso, alude en general a la idea de celebración social y festiva. El dibujante que elige dicho árbol, podría expresar con ello su sentido de normatividad y sociabilidad, la presencia o nostalgia del complejo positivo de los valores que dicho árbol encarna en nuestra cultura: familia, regalos, paz, fraternidad, prosperidad, felicidad, condescendencia…

Ahora bien, el dibujo que le salió y al que se refiere en su descripción posterior es un ciprés. Como veremos en este caso, y en realidad en el de casi todas las personas que en esta prueba acuden a dicha imago, el ciprés, se asocia con lo señorial, lo elegante, lo elevado, lo alto…, efectivamente, se trata de un árbol sobrealzado, una de las condiciones grafonómicas características, alusivas al orgullo, la altivez…

El texto del escrito sigue así: "…bueno pues que estamos hablando de lo que ha salido, este es un árbol el ciprés con mucho estilo y que generalmente engalana los cementerios, también lo podemos encontrar en los caminos que acceden a las grandes mansiones, lo cual le confiere un estilo del tipo de persona que ahí reside, una persona elegante y con clase, ya que este árbol transmite ese tipo de cualidades y además, perdura en el tiempo." -he querido respetar en su transcripción, la inexistencia de comas del escrito-

Tal y como vemos, el contenido ideológico, así como los valores que el escribiente atribuye al ciprés, están basados en una especie de estatus social y moral elevado. Lo grafológica y psicoanalíticamente llamativo de este escrito, consiste en que es justamente cuando el sujeto comienza a describir las cualidades del árbol en sí, y las que la presencia de dicho árbol, según él, transmite a los demás, cuando el grafismo registra una perturbación significativa en su grafonomía, en nuestro ejemplo, la escritura se acelera, adquiere mayor velocidad y la inclinación de las letras se intensifica claramente (en sentido dextrógiro).

El pensamiento, emociones y sentido último de lo que el escribiente quiere transmitir a sus evaluadores, afecta el grafismo, debido a la carga afectiva que conllevan. Nuestro sujeto quiere aparecer, con toda probabilidad, como una persona "…elegante y con clase."

Se da la significativa circunstancia de que su firma presenta una grafonomía dominante, precisamente sobrealzada. Un gesto gráfico afín a sobreelevar y ofrecer una imagen de sí inflada y altiva, quizás como una forma de compensar carencias y complejos negativos . "La psique humana es algo enormemente ambiguo. En cada caso individual hay que preguntarse si una actitud o un <> es auténtico o tal vez sólo una compensación de lo contrario." C. G. Jung

"Ejemplo 2:Firma con dominante grafonómica sobrealzada
Ejemplo 2:Firma con dominante grafonómica sobrealzada

Postal de R.B. --ejemplo 3-

Otro ejemplo representativo de un acto gráfico (o grafonómico) fallido, lo podemos observar en el escrito que presentamos a continuación. Se trata de una postal donde un muchacho recién incorporado al ejército, escribe a sus padres. El discurso intencional o consciente pretende dar a entender que se encuentra bien. Sin embargo, en el desarrollo de dicho discurso acontece una especie de accidente grafonómico. Consiste éste en un súbito cambio de formato de la palabra bien hacia la condición de minúsculas. Todo el texto de la postal está revestido de formas mayúsculas, que ya de por sí constituyen una cierta despersonalización del grafismo, excepto la palabra mencionada, bien.

Precisamente, las mayúsculas suelen emplearse en la confección de anónimos por la intuición que en general se tiene, aunque ingenua, de que se trata de figuras esquemáticas, generales, impersonales, si bien hay que decir que existen escribientes que eligen dicho formato y le imprimen un dinamismo y personalización considerable.

"Ejemplo 3: Postal de R.B."
Ejemplo 3: Postal de R.B.

En el presente ejemplo, además de las variables grafonómicas, ciertamente afines e indicativas de un ánimo decaído contra el que, el escribiente, se resiste (líneas en imbricación descendente), y de un conflicto actitudinal escenificado en la ambivalencia de la inclinación del eje axial de las letras… etc., se aprecia una curiosa e ilógica inversión de formato en la palabra bien, la cual supone una degradación de la misma, una disminución de su tono y énfasis, y que sugiere la denuncia inconsciente de una impostura en el discurso consciente.

El escribiente está mintiendo, o dicho de otra manera menos lesiva, no está diciendo la verdad. Hay una disonancia cognitiva entre lo que se quiere decir y lo que se siente.

Efectivamente, el sujeto estaba profunda y negativamente afectado por su situación de incorporación a la marina (ejército) y se encontraba intensamente afligido y deprimido.

El lapsus actúa aquí a través del discurso paralelo o simbólico-gestual, produciendo una irregularidad en el formato adoptado sistemáticamente en el resto del escrito.
Como se puede apreciar, la escritura es un medio de expresión que alberga y evidencia una gran riqueza de posibilidades. Además del propio discurso lógico, del análisis semántico y psicolingüístico habitual, existe un discurso gestual y grafológico paralelo y, además de éste, irrupciones y emergencias del psiquismo inconsciente del sujeto, del subsuelo del iceberg.

Manuel J. Moreno - Grafoanalista - Psicólogo

Instituto de Grafología Analítica
http://perso.wanadoo.es/grafoanalisis

BIBLIOGRAFÍA:

Inicio

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1: Jung C. G. (1953) La práctica de la psicoterapia. En: Obra completa 16. Madrid: Trotta 2006
2: Robert Heiss, importante investigador alemán, profesor de Psicología y Filosofía, quien desarrolló una importante labor investigadora y docente en la Universidad alemana de Freiburg, capital de la Selva Negra -Schwarzwald-. Ver el excelente artículo de la grafóloga israelí Dafna Yalon, traducido al castellano por Ruti Abarbanel, La Imagen Mayor. La teoría de las Tres Imágenes de la Escritura de Robert Heiss, que aparece en la versión española de Global Graphology, Boletín I 2004, editado por el Internacional Graphological Colloquium, junto con otros artículos de gran interés
3: Freud trata de éste y otros temas afines en su obra Psicopatología de la vida cotidiana, editado en 1901. En él y refiriéndose a las equivocaciones en la lectura, cita a Bleuler, quien en su obra Afectividad, sugestibilidad, paranoia dice: "Estando leyendo, tuve una vez la sensación intelectual de ver escrito mi nombre dos líneas más abajo. Para mi sorpresa no hallé, al buscarlo, más que la palabra ´corpúsculos de la sangre´ (blut-Körperchen). De los muchos millares de casos analizados de equivocaciones en la lectura, surgidas en palabras situadas tanto en el campo visual periférico como en el central, era éste el más interesante. Siempre que antes había imaginado ver mi nombre, la palabra que motivaba la equivocación había sido mucho más semejante a él, y en la mayoría de los casos tenían que existir en los lugares inmediatos todas las letras que lo componen para que yo llegara a cometer el error. Sin embargo, en este caso no fue difícil hallar los fundamentos de la ilusión sufrida, pues lo que estaba leyendo era precisamente el final de una crítica en la que se calificaban de equivocados determinados trabajos científicos, entre los cuales sospechaba yo pudieran incluirse los míos." Freud dedica también, varias páginas a las equivocaciones en la escritura
4: Bleuler, propuso la denominación de psicología profunda, según Jung "…para indicar verbalmente que la psicología de Freud se ocupa de las profundidades o fondos del alma, que también se designan con el nombre de inconsciente." Jung C. G. (1916) Lo inconsciente en la vida psíquica normal y patológica. Buenos Aires: Editorial Losada
5: "El mito se puede definir, muy ampliamente, como la respuesta al mitologema (C.G. Jung, G. Durand). Esto lleva a preguntar qué es un mitologema. El término parece complicado, su explicación es muy sencilla: el mitologema es aquella pregunta que se plantea el ser humano y que no tiene respuesta desde el positivismo científico. Cuatro mitologemas fundamentales serían, por ejemplo: los de la Vida, el Amor, el Sufrimiento y la Muerte. Y, desde esta perspectiva, los mitos no son más, ni menos, que relatos simbólicos que intentan dar respuesta a los mitologemas." Fátima Gutiérrez -U.A.B.- MITOS, AMORES, PALABRAS Y MÚSICA, Carmen o el desafío de la otra parte. - en: Ver página
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